Dos alumnos del ciclo de Producción en Industrias de Artes Gráficas de nuestro centro, David y Fernando, han estado realizando las prácticas de FCT en Budapest y Praga respectivamente. Una vez finalizado su periodo de formación en el extranjero, han contado a sus ex-compañeros, a los alumnos de primero y a los profesores de Artes Gráficas su experiencia en estos tres meses.
En una pequeña charla, cada uno ha expuesto lo que ha estado realizando durante los tres meses y han contestado a numerosas preguntas de los alumnos de primero que el curso que viene son candidatos a conseguir una de las tres plazas de movilidad que tendrá el centro.
De lo contado por David y Fernando se puede deducir, y así lo han mostrado, que ha sido una gran experiencia humana, más allá de la puramente formativa y animan a todos los alumnos a que participen en el año que viene en proyectos de este tipo.



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¿Es mejor comprar una mesa de acero inoxidable montada o desmontada para un bar? Guía definitiva para tomar la decisión correcta en hostelería profesional.
La planificación de un bar profesional exige tomar decisiones precisas, orientadas a la rentabilidad, la eficiencia operativa y la durabilidad del equipamiento. Cada elemento del espacio de trabajo influye directamente en la productividad diaria, en la seguridad alimentaria y en el control de costes a medio y largo plazo. Por ello, analizar con criterio técnico cada inversión es una obligación para cualquier proyecto hostelero serio.
Dentro del mobiliario de cocina industrial, la mesa de trabajo ocupa un papel central. No es un elemento decorativo ni accesorio: es una superficie de uso intensivo, sometida a cargas elevadas, humedad constante y limpieza frecuente. La duda surge cuando llega el momento de elegir el formato adecuado, ya que el mercado ofrece dos opciones aparentemente similares, pero con implicaciones muy distintas.
Cuando hablamos de comprar mesas acero inoxidable para un bar, el error más habitual es asociar el formato montado con una mayor calidad estructural. Esta percepción no se sostiene desde un punto de vista técnico ni económico. El acero, los refuerzos y las capacidades de carga son exactamente los mismos en mesas profesionales soldadas y desmontadas.
La diferencia real se encuentra en la logística, no en el producto. Las mesas montadas generan costes adicionales derivados de su volumen, manipulación y transporte especializado. Estos sobrecostes no aportan ninguna mejora funcional en el uso diario de la cocina. En cambio, el formato desmontado elimina estos gastos innecesarios y permite optimizar el presupuesto desde el primer momento.
Una mesa desmontada profesional se fabrica en acero inoxidable AISI 304, con espesores homologados y sistemas de ensamblaje atornillados de alta resistencia. Una vez instalada, su comportamiento es idéntico al de una mesa soldada, con la ventaja de haber reducido el coste final de forma significativa.
Desde la experiencia acumulada en Mi Mobiliario hosteleria, se ha comprobado que la elección de mesas desmontadas responde a una lógica operativa incuestionable. El transporte de este tipo de mobiliario es mucho más sencillo, permitiendo acceder a locales con puertas estrechas, escaleras reducidas o ascensores de carga limitados.
El montaje no requiere personal especializado ni herramientas complejas. En condiciones normales, una mesa profesional desmontada queda completamente operativa en 15 a 20 minutos, garantizando estabilidad total y nivelación precisa gracias a sus patas regulables. Este proceso no compromete la estructura ni reduce la vida útil del producto.
Además, la posibilidad de desmontaje futuro aporta una flexibilidad estratégica clave para bares que prevén ampliaciones, reformas o cambios de ubicación. A diferencia de las mesas soldadas, no obliga a contratar transportes sobredimensionados ni a asumir riesgos de daños durante el traslado.
El equipamiento hostelería debe entenderse como una inversión global, no como una suma de compras aisladas. Cada euro ahorrado sin perder calidad permite reforzar otras áreas críticas del negocio. En este sentido, la diferencia de precio entre mesas montadas y desmontadas es determinante.
Una mesa central profesional de 1500 x 700 mm puede suponer un sobrecoste de entre 120 € y 180 € si se adquiere soldada. En una cocina media, donde se instalan varias mesas, el ahorro acumulado puede superar fácilmente los 400 €, una cantidad que puede reinvertirse en maquinaria, menaje o mejoras funcionales del local.
Este ahorro es real, inmediato y sin contrapartidas, ya que la resistencia, la higiene y la durabilidad se mantienen intactas. La clave está en elegir proveedores especializados que trabajen exclusivamente con estándares profesionales certificados.
Uno de los mitos más extendidos en el sector es que las mesas desmontadas son menos resistentes. Esta afirmación es técnicamente falsa. Las mesas desmontadas profesionales están diseñadas para soportar cargas distribuidas de entre 400 kg y 600 kg, cumpliendo exactamente las mismas especificaciones que los modelos soldados.
Los refuerzos transversales inferiores convierten la estructura en un bloque sólido una vez ensamblada. Este diseño permite un uso intensivo en tareas como corte continuo, amasado profesional, soporte de ollas industriales y colocación de maquinaria auxiliar sin ninguna pérdida de estabilidad.
La clave no está en si la mesa llega montada o no, sino en la calidad del acero, el espesor del material y la ingeniería estructural aplicada en su fabricación.
En entornos de hostelería profesional, la higiene es un requisito innegociable. Las mesas desmontadas fabricadas en acero inoxidable AISI 304 cumplen plenamente con los protocolos HACCP, ofreciendo superficies no porosas, fáciles de limpiar y resistentes a productos químicos de uso alimentario.
Desde el punto de vista del mantenimiento, el formato desmontado aporta una ventaja adicional: la sustitución independiente de componentes. Si una pata sufre un impacto o un tornillo se deteriora, no es necesario reemplazar toda la mesa. Esta característica reduce costes y prolonga la vida útil del mobiliario.
Con un mantenimiento adecuado, una mesa desmontada profesional supera sin dificultad los 15 a 20 años de uso intensivo, igualando o incluso superando la longevidad de muchos modelos soldadas mal dimensionados.
Para garantizar una inversión acertada, es fundamental verificar ciertos criterios técnicos antes de adquirir una mesa desmontada:
Acero inoxidable AISI 304 certificado, nunca AISI 201
Espesor mínimo de 0,8 a 1 mm para uso profesional
Refuerzos inferiores de alta resistencia
Patas regulables para nivelación perfecta
Capacidad de carga certificada
Cumplimiento normativo sanitario
Solo cumpliendo estos requisitos se asegura un rendimiento óptimo en cocinas profesionales de alto ritmo de trabajo.
Existen escenarios muy concretos donde una mesa soldada podría considerarse viable. Hablamos de proyectos especiales integrados en obra o espacios donde el montaje in situ sea absolutamente imposible. Estos casos son excepcionales y no representan la realidad de la mayoría de bares.
Para un bar estándar, la mesa soldada no ofrece ninguna ventaja operativa que justifique su mayor coste ni su menor flexibilidad logística.
En hostelería profesional, la decisión correcta es aquella que combina calidad, eficiencia y optimización del presupuesto. Las mesas de acero inoxidable desmontadas cumplen con todos estos criterios sin añadir costes innecesarios.
La industria ha evolucionado hacia soluciones inteligentes, diseñadas para cocinas reales, exigentes y dinámicas. Por ello, la elección es clara: misma resistencia, misma durabilidad y menor inversión.